Chaqueta Furygan Kalahari

Una chaqueta. Cualquier clima. La verdadera aventura empieza aquí.

El motociclismo de aventura exige mucho del equipamiento. Una chaqueta debe proteger, ventilar, soportar horas de lluvia, adaptarse a los cambios de temperatura y seguir siendo cómoda cuando llega el momento de bajarse de la moto.

Ese es el reto que Furygan buscó resolver con la Kalahari.

En lugar de recurrir a la clásica combinación de membrana impermeable y capas desmontables, la marca francesa eligió una construcción laminada de tres capas, desarrollada por MotionLAB, su división de investigación. A eso sumó protecciones D3O de Nivel 2 y un sistema de ventilación pensado para funcionar de verdad.

La probamos durante casi una semana recorriendo España y Portugal, con calor seco, mañanas frescas, autopistas, carreteras de montaña y varias horas de lluvia continua. El resultado fue claro: la propuesta funciona.

Impermeabilidad sin complicaciones

La membrana DRYCORE Pro está laminada directamente al tejido exterior. Esto evita que la chaqueta absorba agua antes de que una segunda capa detenga la humedad, como sucede en muchas prendas adventure tradicionales.

La diferencia se nota después de varias horas bajo la lluvia. La Kalahari no gana peso ni queda con esa sensación fría y empapada habitual en las chaquetas con membrana interior. El agua permanece en la superficie y, al terminar la jornada, la prenda se seca con rapidez.

Su impermeabilidad declarada es de 20.000 mm y la transpirabilidad alcanza los 10.000 g/m²/24 h. Son cifras propias de una chaqueta de alto nivel y, en nuestra prueba, estuvieron respaldadas por un rendimiento consistente.

También merece atención el tejido exterior 100 % reciclado y el tratamiento repelente al agua libre de PFC. Demuestran que es posible reducir el impacto ambiental sin sacrificar prestaciones.

Protección que no molesta

La Kalahari cuenta con certificación CE de clase AA e incorpora protecciones D3O Specter

Nivel 2 en hombros y codos.

Estas piezas son más delgadas, ligeras y flexibles que generaciones anteriores. No generan puntos de presión, acompañan bien los movimientos y dejan de hacerse notar incluso después de varias horas sobre la moto.

En carreteras de montaña, donde el cuerpo cambia de posición constantemente, esa libertad resulta especialmente valiosa. La chaqueta también incluye compartimentos para añadir una espaldera D3O y protectores de pecho.

El conjunto se completa con inserciones reflectantes y el sistema Skin Protect de Furygan, que refuerza las zonas más expuestas sin endurecer la prenda.

Ventilación de verdad

El sistema AFS Max fue una de las mejores sorpresas de la prueba. La chaqueta incorpora entradas de aire regulables en mangas y pecho, además de amplias salidas traseras que mantienen una circulación constante.

Pero el detalle más efectivo es el Summer Flap. El cierre frontal puede utilizarse de forma convencional o en una segunda posición que deja expuesto un gran panel vertical de malla 3D.

En los días más calurosos del centro de España, esa abertura marcó una diferencia clara. El caudal de aire es mucho mayor que el de las clásicas pequeñas tomas con cremallera y no genera flameos ni compromete la estabilidad.

Comodidad para jornadas largas

La Kalahari tiene un corte adventure relajado y suficientes regulaciones para adaptarse al cuerpo sin limitar el movimiento. El sistema DW-Fit permite ajustar la cintura, mientras que mangas y puños pueden regularse con facilidad.

Uno de los detalles más logrados es el cuello. Las inserciones de neopreno evitan roces y mantienen la comodidad cuando pasamos horas girando la cabeza en curvas, caminos de ripio o tráfico urbano.

La capacidad de carga también está bien resuelta. Dispone de ocho bolsillos, siete exteriores y uno interior completamente impermeable. La ubicación es lógica y el acceso sencillo, incluso con los guantes puestos.

En condiciones reales

Nuestra ruta combinó calor, frío de montaña, lluvia constante, autopistas, carreteras secundarias y largas caminatas después de estacionar las motos.

La Kalahari respondió bien en todos esos escenarios sin obligarnos a detenernos para añadir o quitar capas. La construcción laminada mantuvo el agua afuera, la ventilación controló el calor y las protecciones nunca se transformaron en una molestia.

Ese equilibrio es, probablemente, su mayor virtud.

Una buena chaqueta adventure no debería ocupar la atención del motociclista. Debería permitirle concentrarse en la ruta, el terreno y lo que sucede alrededor. Durante nuestra prueba, la Kalahari hizo exactamente eso.

Furygan logró una chaqueta técnicamente avanzada, pero también práctica en el mundo real.

La impermeabilidad no perjudica la ventilación, la protección no compromete la comodidad y el diseño sigue siendo funcional cuando termina la jornada.

Después de casi una semana entre España y Portugal, la Furygan Kalahari nos dejó una impresión muy positiva. Es protectora, adaptable, cómoda y está preparada para afrontar cambios de clima sin convertir cada parada en una operación de vestuario.

Es exactamente lo que esperamos de una chaqueta adventure moderna: una prenda capaz de acompañarnos durante todo el día y seguir lista cuando el camino decide complicarse.

FuryganJacket 14 - BTA Magazine
FuryganJacket 28 - BTA Magazine
FuryganJacket 12 - BTA Magazine
Photos/Videos: Furygan Media - Words: Mathias Ferrero

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